“El agua es un tema transversal y 100% convocante”

Claudio Baigún, investigador de la UNSAM, destacó la generación de energía a partir de las represas, pero advirtió que es necesario analizar los costos y beneficios ambientales, sociales y económicos de cada obra hidroeléctrica.

Lic. en Ciencias Biológicas y Doctor en Cs. Biológicas en la Universidad de Buenos Aires, actualmente Claudio Baigún es director del Laboratorio de Ecología Pesquera Aplicada del Instituto de Investigación e Ingeniería Ambiental, Universidad Nacional de San Martin (UNSAM), y director del Programa de Conservación de Peces y Pesquerías de Wetlands International en América Latina.

En el programa Futuros, Baigún analizó los impactos ecológicos y socioeconómicos de la construcción de represas en América del Sur, el continente más fluvial del mundo, que posee un enorme potencial para el desarrollo de proyectos hidroeléctricos.

– ¿Por qué el agua es uno de los grandes temas relevantes para la humanidad?

El agua dulce es uno de los grandes temas del futuro, porque es finita y la tasa de crecimiento de la población aumenta año a año. Además, si cambian las condiciones climáticas y continúa la tendencia actual hacia una mayor desertificación, va a haber menos agua en el planeta. Con lo cual, el agua es un tema transversal y 100% convocante.

El agua se usa para muchas cosas: agricultura, servicios y una serie de aspectos que tienen que ver con lo social, cultural, ambiental, económico, entre otros. En el futuro el petróleo se va a reemplazar por la energía solar, que es gratis, pero ¿cómo podríamos reemplazar el agua?

– ¿Cuáles son los temas que no podrían faltar en una agenda política que trabaje sobre el agua?

– La agenda política tendría que referirse a cómo se usa y se distribuye el agua. Durante el programa Futuros se analizó el tema de la gestión del agua desde diferentes perspectivas, sobre aspectos como contaminación por efluentes cloacales que van a los ríos. El tema es quién usa ese recurso y de qué manera, y esos temas involucran a la educación y a la política.

El agua tiene que estar en toda agenda política. Si falla el agua, falla todo: los cultivos, la pesca o la generación de energía. El agua también presta servicios ecosistémicos. Por eso hay que cuidarla y saber cómo manejarla, con la participación de diferentes sectores de la sociedad, no sólo de los hidrólogos.

– ¿Qué aspectos de tus investigaciones desarrollaste en Futuros?

– Durante el posgrado hablé sobre los impactos positivos y negativos de las represas. Cómo ha sido la evolución de las represas en el mundo y, especialmente, en Sudamérica, que es el continente más fluvial del mundo. De hecho tenemos la mayor cuenca del mundo (el Amazonas) y la quinta más grande (Del Plata). También tenemos los ríos con mayor caudal del mundo (el Amazonas y el Orinoco, por ejemplo).

Sudamérica está atravesada por ríos. Muchos nacen en los Andes y corren hacia el este, hacia el Atlántico. Esos ríos tiene una enorme importancia y las represas, de algún modo, generan una distorsión de los servicios ecosistémicos que cumplen esos cursos de agua, sin dejar de negar que también tienen aportes para la sociedad, porque en muchos casos la electricidad proviene de ellas. Por ejemplo, el 80% de la electricidad de Brasil proviene de las represas. Pero también tienen impactos negativos relacionados con bienes y servicios que la sociedad valora, como el uso del territorio, que afecta a las poblaciones locales, a la pesca y al medio ambiente.

La construcción de una represa determina que haya siempre ganadores y perdedores. Y el balance está en ver dónde se justifica y dónde no. Cada caso es particular.

– ¿Cuáles son los desafíos para los próximos años?

– Hay una cantidad enorme de represas planificadas para construir en Sudamérica en las próximas décadas. La mayoría en Brasil, pero también en otros países como Perú, Colombia, Chile y Ecuador, que pueden alterar el régimen hidrológico del río Amazonas.

Creo que las represas continuarán construyéndose, a menos que la tecnología pegue un salto importante en temas como la energía solar. Por ahora no hay nada que genera tanta energía como las represas. Entonces, si se van a seguir construyendo tenemos que cambiar la visión actual: tienen que ser más amigables con el ambiente y tienen que ponerse en la balanza los costos y beneficios energéticos, ambientales, sociales y económicos.

Nota: Juan Repetto