“Estamos en el siglo del agua”

Según Lopardo, presidente del Instituto Nacional del Agua, la Argentina necesita un plan de fortalecimiento hidroeléctrico con criterio de desarrollo sustentable.

Ingeniero hidraúlico y Doctor por la Universidad de Toulouse, Francia, Raúl Lopardo se desempeña desde el año 2006 como presidente del Instituto Nacional del Agua, dependiente de la Subsecretaría de Recursos Hídricos de la Nación.

Lopardo disertó en el programa Futuros sobre “Agua, energía y ambiente: un desafío para el futuro del desarrollo sostenible”.

– ¿Por qué considera que el agua es un tema fundamental para la humanidad, como propone el programa Futuros en 2016?

– Porque es un tema central. Por supuesto, el agua es vida. Sin agua, no existiría nada sobre la tierra. Podríamos hacer sobre esto innumerables especulaciones filosóficas. Pero desde mi opinión, el agua es además el elemento más relevante de este siglo. Uno podría denominar al siglo XX como la era del petróleo y ahora, de acuerdo a lo dice Naciones Unidas, estamos en el siglo del agua. A su vez, creo que hay un planteo erróneo porque se tiende a hablar de agua como un recurso finito. Yo creo que es un recurso vulnerable. Es decir, no sólo me preocuparía por la falta de agua, sino por su calidad.

– ¿Qué temas vinculados con el agua no deberían faltar en una agenda política?

– En nuestro país hay una gran confusión sobre el agua porque la mayoría de la población (más del 70%) habita en un 25% del territorio donde este recurso sobra. A su vez, el 61% del territorio es árido, pero allí vive menos del 6% de la gente.

Por otro lado, en la Argentina se habla mucho de las inundaciones y no tanto de las sequías. Pero en sí, yo observo que el problema es más bien la gestión del agua, que su exceso o carencia. Y este es un tema central que debería ser parte de la agenda para los próximos años.

Hablar de gestión es referirse a los graves problemas sanitarios que generan los desagües de aguas servidas y es también hablar de contaminación. Acá todavía pensamos que todo está bien si uno tira agua al río. Si uno desagua no importa adónde ni cómo. No hay planta de tratamiento en muchas industrias y no se piensa este tema desde la educación para las nuevas generaciones. Pero además hay un tema que no se suele nombrar: en nuestro país tenemos un bajísimo aprovechamiento de la energía hidroeléctrica.

– ¿Sus trabajos se concentran en la energía hidroeléctrica?

– Sí. Para muchos países en vías de desarrollo, la energía hidráulica es el único recurso energético natural de que disponen. Las centrales hidroeléctricas producen más de dos millones de GWh al año, lo cual representa el 20% de la producción mundial de electricidad y aproximadamente el 7% de la producción mundial de energía.

En Argentina, en el período 1992-2013, la demanda de energía anual se incrementó a un ritmo de 4%, por lo que se triplicó la generación térmica convencional y sólo se duplicó la hidroeléctrica. Específicamente, para el año 2013 la contribución térmica tuvo un aporte del 64%, la hidráulica del 31% y la nuclear de 4%; a pesar de que se poseen recursos hidráulicos importantes no aprovechados a la fecha.

Argentina tiene siempre la oportunidad de empezar de nuevo. De recomenzar. Aquí se han hecho cosas magníficas como la represa de Salto Grande, que fue una obra que cumplió con todas las condiciones: se pagó en término, fue la primer obra binacional de América Latina en energía hidroeléctrica y fue también la primera que tuvo un equipo interdisciplinario de salud y ecología que estudió los problemas. Antes de Salto Grande nadie hacía ese tipo de estudios de impacto, no sólo en represas, tampoco en caminos, usinas, ni ninguna otra cosa. Así es que pienso que si fuimos capaces de hacer eso, somos capaces de repetirlo en otras tantas obras que serían muy provechosas para el país. –

¿Cuáles son los desafíos hacia el futuro?

– Existe la necesidad de revalorizar ante la opinión pública la importancia de un adecuado plan de fortalecimiento hidroeléctrico, siempre que se inscriban las obras dentro del criterio universalmente aceptado de desarrollo sustentable. En nuestro país ha habido una demonización errónea de las obras hidráulicas. Así fue que nos quedamos en el tiempo, no resolvimos los problemas ambientales tampoco y a menudo entramos en discusiones absurdas que nos llevan a perder oportunidades.

La crisis energética actual requiere de acciones inmediatas y de planificación a mediano y largo plazo. La energía hidroeléctrica es la energía limpia y renovable que hoy puede reemplazar a los combustibles fósiles y considerarse la más eficiente para la producción de electricidad.

Es interesante destacar que los países centrales, incluyendo los de más alta calidad de vida y atención del ambiente, han aprovechado sus recursos hídricos para la generación de energía eléctrica hasta prácticamente el máximo disponible. Noruega, por ejemplo, que también cuenta con enormes reservas de petróleo, consume combustibles fósiles apenas para el 2,6% de su matriz energética eléctrica, mientras que sus plantas hidroeléctricas generan el 91%.

Nota: Juan Repetto

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